QUÉ ES MUJERES DESDE LA FRONTERA

Mujeres desde la frontera se construye desde el anhelo de ser una herramienta de autoconocimiento y liberación. De ser una mezcolanza de saberes compartidos y propios en constante regeneración que, gracias a sus servicios de formación y acciones prácticas, sostendrá a todas las mujeres que deseen facultarse y despertar capacidades dormidas enarbolando sus procesos de empoderamiento. Caminos compartidos en los que (re)descubrir nuestra sexualidad, alinearnos con nuestra ciclicidad, poder liderar cualquier proyecto -personal y/o profesional- y, finalmente, ocupar el espacio que nos pertenece.

Mujeres desde la frontera es el lugar en el que confluyen las vivencias. El territorio fronterizo para las emociones, la sexualidad y el espíritu. Un cruce de caminos, que decía nuestra referente Gloria Anzaldúa, de intimidad compartida.

QUÉ ES MUJERES DESDE LA FRONTERA

Mujeres desde la frontera se construye desde el anhelo de ser una herramienta de autoconocimiento y liberación. De ser una mezcolanza de saberes compartidos y propios en constante regeneración que, gracias a sus servicios de formación y acciones prácticas, sostendrá a todas las mujeres que deseen facultarse y despertar capacidades dormidas enarbolando sus procesos de empoderamiento. Caminos compartidos en los que (re)descubrir nuestra sexualidad, alinearnos con nuestra ciclicidad, poder liderar cualquier proyecto -personal y/o profesional- y, finalmente, ocupar el espacio que nos pertenece.

Mujeres desde la frontera es el lugar en el que confluyen las vivencias. El territorio fronterizo para las emociones, la sexualidad y el espíritu. Un cruce de caminos, que decía nuestra referente Gloria Anzaldúa, de intimidad compartida.

Mujeres desde la frontera son esos sentimientos y sensaciones, esas historias y vivencias personales, las razones tangibles. Son los nudos en el estómago, la tristeza, las dudas e inquietudes, los desvelos, la ansiedad incierta. Las negativas, los reproches, la culpa, la histeria impuesta, los ideales moldeando cuerpos que sufren. Las creencias, los prejuicios, las costumbres rancias y secas de criterio. El mal trato, la violencia privada y pública, el sesgo, la desidia, los suelos pegajosos, los techos de cristal, la ausencia de derechos y disfuncionalidad de los mismos. Son las miserias de una historia esgrimida con una única letra con puño de hombre.

Quiero que este espacio atraviese los límites mientras prende almas y acaba por consumir indiferencias. Convertirlo en un lugar donde resignificar nuestro yo y el mundo exterior, desde donde todas podamos ser, sentir, gozar, aprender y ser soberanas de nuestros cuerpos y las decisiones sobre ellos, de las voluntades errantes y nómadas, de las pasiones más salvajes y naturales, de la rabia y el enojo, del calor, de la sangre y la tierra que baña, de los límites y fronteras, de la misma vida y muerte.

Un territorio, la frontera, desde el que (de)construirse. Desde el que desarticular muchos vínculos desiguales castigados con la ausencia de salud y autonomía. Una parte de nosotras que, nutrida de sangre y oxígeno, es capaz de aguantar los golpes recibidos, sanar las heridas y seguir respirando cada vez con más calma para superar los desvelos infinitos. Pero también, un punto el que dibujar a la otra desde la diversidad inmensa que nos define, con la libertad que supone el encuentro con una identidad que, más allá de lo simbólico, sea respetada y cuidada.

Una vieja trinchera sobre la que erguir nuevas batallas que cada vez vayan perdiendo su valor por viejas y taciturnas, pero que, hasta entonces, será desde donde nazcan las voces firmes e inquebrantables de mujeres desposeídas de su propio cuerpo, castradas, escindidas en dos y condenadas a vivir fragmentadas cual jarrones rotos en pedazos, exentos de sentido y forma, carentes de cualquier signo vital.

Hablar a través del pulso consciente pretende visibilizar la identidad de tantas mujeres como personas que se encuentren reflejadas en esta construcción que, más allá de oprimir, nos permite encontrarnos en un punto equidistante entre la violencia y el reconocimiento. DESEO con gran fervor ahondar en todas las llagas ulceradas y putrefactas que nos cubren para reapropiarnos de ellas, dándoles sentido. ANHELO recuperar todo lo que nos ha sido prohibido, robado, arrancado, castigado y condenado. Brindo Mujeres desde la frontera como el mínimo esfuerzo por ofrecer mi
amor a quienes traspasan los confines de lo “normal”, a las disidentes de clase, raza o lenguaje que cristalizan una marginalidad identitaria castigada con la tiranía del patriarcado.

Leyre Collazo

Mujeres desde la frontera son esos sentimientos y sensaciones, esas historias y vivencias personales, las razones tangibles. Son los nudos en el estómago, la tristeza, las dudas e inquietudes, los desvelos, la ansiedad incierta. Las negativas, los reproches, la culpa, la histeria impuesta, los ideales moldeando cuerpos que sufren. Las creencias, los prejuicios, las costumbres rancias y secas de criterio. El mal trato, la violencia privada y pública, el sesgo, la desidia, los suelos pegajosos, los techos de cristal, la ausencia de derechos y disfuncionalidad de los mismos. Son las miserias de una historia esgrimida con una única letra con puño de hombre.

Quiero que este espacio atraviese los límites mientras prende almas y acaba por consumir indiferencias. Convertirlo en un lugar donde resignificar nuestro yo y el mundo exterior, desde donde todas podamos ser, sentir, gozar, aprender y ser soberanas de nuestros cuerpos y las decisiones sobre ellos, de las voluntades errantes y nómadas, de las pasiones más salvajes y naturales, de la rabia y el enojo, del calor, de la sangre y la tierra que baña, de los límites y fronteras, de la misma vida y muerte.

Un territorio, la frontera, desde el que (de)construirse. Desde el que desarticular muchos vínculos desiguales castigados con la ausencia de salud y autonomía. Una parte de nosotras que, nutrida de sangre y oxígeno, es capaz de aguantar los golpes recibidos, sanar las heridas y seguir respirando cada vez con más calma para superar los desvelos infinitos. Pero también, un punto el que dibujar a la otra desde la diversidad inmensa que nos define, con la libertad que supone el encuentro con una identidad que, más allá de lo simbólico, sea respetada y cuidada […].

 

Mujeres desde la frontera son esos sentimientos y sensaciones, esas historias y vivencias personales, las razones tangibles. Son los nudos en el estómago, la tristeza, las dudas e inquietudes, los desvelos, la ansiedad incierta. Las negativas, los reproches, la culpa, la histeria impuesta, los ideales moldeando cuerpos que sufren. Las creencias, los prejuicios, las costumbres rancias y secas de criterio. El mal trato, la violencia privada y pública, el sesgo, la desidia, los suelos pegajosos, los techos de cristal, la ausencia de derechos y disfuncionalidad de los mismos. Son las miserias de una historia esgrimida con una única letra con puño de hombre […].

Comunidad de empoderamiento femenino

ESCUELA DE EMPODERAMIENTO

Como quieras y/o como puedas. Empoderarnos -tener poderío, capacitarnos, colocarnos en elcentro o, lo que cada una quiera- es una misión importante para recuperar vidas plenas y satisfactorias. Así que te propongo unirte a este viaje en el que podemos escuchar nuestros cuerpos y mentes, dejar que el conocimiento los atraviese para empezar a formularnos las preguntas necesarias, para respetar nuestra historia y recuperar nuestra esencia -a pesar de las resistencias-.

Sexualidad, menstruación -o su ausencia-, liderazgo o autodefensa desde la escucha y el respeto a la diversidad de vivencias y sentires que conformamos cada mujer. Nos haces falta, te esperamos.

¿Cómo?

EMPODERAMIENTO PROFESIONAL

Formaciones y encuentros para organizaciones y entes públicos/privados destinadas a incluir la perspectiva de género en el desarrollo y promoción de sus estructuras. Desde el bienestar femenino se plantean propuestas para la eliminación de la Violencia machista, la educación en igualdad y el empoderamiento femenino.

¿Cómo?

La tradición del silencio roba la voz y la palabra a muchas mujeres. Nos desdibuja desde lo cotidiano y rutinario hasta desposeernos de la ocupación pública y política. Una ausencia obligada que sesga la historia y violenta recuerdos. La lucha que se torna frontera entre el masculino universal y la
marginalidad de nuestras historias firmadas con pseudónimos. En esta resistencia escribir se ha convertido en trinchera, en el presente y futuro para posicionarnos en el mundo, para crear identidad, para ser libres.

La tradición del silencio roba la voz y la palabra a muchas mujeres. Nos desdibuja desde lo cotidiano y rutinario hasta desposeernos de la ocupación pública y política. Una ausencia obligada que sesga la historia y violenta recuerdos. La lucha que se torna frontera entre el masculino universal y la
marginalidad de nuestras historias firmadas con pseudónimos. En esta resistencia escribir se ha convertido en trinchera, en el presente y futuro para posicionarnos en el mundo, para crear identidad, para ser libres.

Olvídate del “cuarto propio” −escribe en la cocina, enciérrate en el baño−. Escribe en el autobús o mientras haces fila en el Departamento de Beneficio Social o en el trabajo durante la comida, entre dormir y estar despierta. Yo escribo hasta sentada en el excusado. [...] Mientras lavas los pisos o la ropa escucha las palabras cantando en tu cuerpo. Cuando estés deprimida, enojada, herida, cuando la compasión y el amor te posea. Cuando no puedas hacer nada más que escribir.

[…] Una vieja trinchera sobre la que erguir nuevas batallas que cada vez vayan perdiendo su valor por viejas y taciturnas, pero que, hasta entonces, será desde donde nazcan las voces firmes e inquebrantables de mujeres desposeídas de su propio cuerpo, castradas, escindidas en dos y condenadas a vivir fragmentadas cual jarrones rotos en pedazos, exentos de sentido y forma, carentes de cualquier signo vital.

Hablar a través del pulso consciente pretende visibilizar la identidad de tantas mujeres como personas que se encuentren reflejadas en esta construcción que, más allá de oprimir, nos permite encontrarnos en un punto equidistante entre la violencia y el reconocimiento. DESEO con gran fervor ahondar en todas las llagas ulceradas y putrefactas que nos cubren para reapropiarnos de ellas, dándoles sentido. ANHELO recuperar todo lo que nos ha sido prohibido, robado, arrancado, castigado y condenado. Brindo “Mujeres desde la frontera” como el mínimo esfuerzo por ofrecer mi amor a quienes traspasan los confines de lo “normal”, a las disidentes de clase, raza o lenguaje que cristalizan una marginalidad identitaria castigada con la tiranía del patriarcado.

Escribir se ha convertido en una necesidad del alma. De hecho, creo que es la grieta por la que se escapa el cuerpo y expresa cuánto le hace falta. Es cierto que no siempre lo escucho, pero, cuando consigo bajar el volumen del ruido que hay fuera, descifro lo que aprieta, con lo que goza y, demasiadas veces, lo que le hiere.

Por eso, te propongo compartir, sostener y aprender juntas desde ese yo original. Esa construcción subjetiva que dibuja el ser sexual que somos en esencia, desde su ciclicidad o ausencia, liderando su cuidado y respetando su vulnerabilidad.

Entre la libertad y la tiranía del mundo, intercambio palabras para construir nuestra propia historia, para narrar(nos), para sanar.

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[…] Quiero que este espacio atraviese los límites mientras prende almas y acaba por consumir indiferencias. Convertirlo en un lugar donde resignificar nuestro yo y el mundo exterior, desde donde todas podamos ser, sentir, gozar, aprender y ser soberanas de nuestros cuerpos y las decisiones sobre ellos, de las voluntades errantes y nómadas, de las pasiones más salvajes y naturales, de la rabia y el enojo, del calor, de la sangre y la tierra que baña, de los límites y fronteras, de la misma vida y muerte.

Un territorio, la frontera, desde el que (de)construirse. Desde el que desarticular muchos vínculos desiguales castigados con la ausencia de salud y autonomía. Una parte de nosotras que, nutrida de sangre y oxígeno, es capaz de aguantar los golpes recibidos, sanar las heridas y seguir respirando cada vez con más calma para superar los desvelos infinitos. Pero también, un punto el que dibujar a
la otra desde la diversidad inmensa que nos define, con la libertad que supone el encuentro con una identidad que, más allá de lo simbólico, sea respetada y cuidada.

Una vieja trinchera sobre la que erguir nuevas batallas que cada vez vayan perdiendo su valor por viejas y taciturnas, pero que, hasta entonces, será desde donde nazcan las voces firmes e
inquebrantables de mujeres desposeídas de su propio cuerpo, castradas, escindidas en dos y condenadas a vivir fragmentadas cual jarrones rotos en pedazos, exentos de sentido y forma, carentes de cualquier signo vital.

Hablar a través del pulso consciente pretende visibilizar la identidad de tantas mujeres como personas que se encuentren reflejadas en esta construcción que, más allá de oprimir, nos permite encontrarnos en un punto equidistante entre la violencia y el reconocimiento. DESEO con gran fervor ahondar en todas las llagas ulceradas y putrefactas que nos cubren para reapropiarnos de ellas, dándoles sentido. ANHELO recuperar todo lo que nos ha sido prohibido, robado, arrancado, castigado y condenado. Brindo “Mujeres desde la frontera” como el mínimo esfuerzo por ofrecer mi amor a quienes traspasan los confines de lo “normal”, a las disidentes de clase, raza o lenguaje

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